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Cómo una trastada me puede llevar de viaje a Eurodisney

Hola!! hoy comienzo una nueva sección en el blog, y esta sección es la de mis historietas con mis peques, o mejor dicho, sus historietas, las que día a día me sacan una sonrisa, las que a veces me hacen tirarme de los pelos, las que me enternecen el corazón, las que me hacen retorcerme de risa por la ingeniosidad o por cualquier otro motivo, etc...Cosas que día a día nos van ocurriendo, sus avances, sus travesuras.. Lo que es al fín y al cabo, nuestras vivencias, experiencias como padres y todo lo que día a día mis peques me enseñan, ya sea a ser más humana, más comprensiva, más entusiasta, o lo que en definitiva es....SER MÁS FELIZ...


Consejos para un colecho seguro

Como ya os comentado en otras ocasiones, yo pactico el colecho con mis peques, pero hay que saber cómo practicarlo, por que hay que tener cuidado y prevenir un posible susto... Aquí os dejo unas premisas para que lo podáis hacer de una forma totalmente segura.

MASAJES PARA EL BEBÉ

Hola!! hoy os traigo una entrada referente al masaje para los bebés, que sirve ya no sólopara estimular al bebé, sino que para tranquilizarlo y lo que es más importante, fortalecer ese vinculo que habéis creado desde que nació vuestro bebé.

A todo el mundo le gusta un buen masaje y los bebés no son una excepción. Un masaje suave puede relajar a tu pequeño, y te ofrece a ti una hermosa forma de conectar con él, de piel a piel.

Hoy hablamos de colecho ¿tú que opinas?

Hola! hoy vengo a hablaros del colecho, algo que he practicado y practico con mis dos hijos y que si tuviera otro, también lo haría, por que estoy muy contenta de haberlo hecho. Es cierto que a veces echo de menos el estar ancha en mi cama, sin una pierna encima de mi cabeza (jajaja) o alguno de los dos o los dos encima mío, pero es cierto también, que me encanta estar con ellos, sentirlos, y el saber que a mi lado, es donde mejor duermen (si no estoy con ellos, se despiertan, los dos...con lo que yo tampoco duermo...)




Consejos para una correcta hidratación en la maternidad, el embarazo, la lactancia y en los bebés. Font Vella

Buenas amigos y amigas de pequesymamis, hoy os traemos una campaña informativa que ha lanzado Font Vella, cuyo objetivo es el de ayudar y aconsejar tanto a las futuras mamas como a las que ya lo somos en temas tan importantes como la maternidad, el embarazo y la lactancia.
Se trata de tres vídeos, que nos serán de mucha ayuda para resolver nuestras dudas y aconsejarnos, en estos vídeos se explican los mejores cuidados, ejercicios y hábitos de alimentación e hidratación durante el embarazo pero también para los primeros meses de vida del bebé.

Como sabrás, el agua cumple un importante papel en la alimentación del bebé ya que, tanto la leche materna como la de biberón, la tienen hasta un 90% de su composición. Los mencionados vídeos, también disponibles en YouTube, abordan las etapas del embarazo, la lactancia y la toma de biberón.
Font Vella quiere contribuir a mejorar el conocimiento y la importancia de una buena hidratación durante la maternidad, la lactancia y los primeros meses del bebe. Pero también ofrecer a las madres consejos y recomendaciones útiles en estas tres etapas tan especiales.
Consejos y ejercicios para disfrutar de nuestro embarazo
Durante tu embarazo experimentarás una serie de cambios en tu cuerpo que irás asimilando de forma totalmente natural. Para guiarte en este proceso, hemos preparado este vídeo con consejos y ejercicios físicos adecuados a esta etapa de tu vida, que te ayudarán a disfrutar de tu embarazo y a llegar al parto en mejor forma.
Aquí os dejamos los PDF de los ejercicios Pre y Post parto que Font Vella recomienda, y para que si lo deseáis, podáis descargaros este vídeo. (pinchar en las imagenes)
     
Consejos para ayudarnos a dar el pecho al bebé
La leche materna es lo más adecuado para el desarrollo de tu bebé. En este vídeo conocerás las posturas más adecuadas para la lactancia, consejos para ayudarte a dar el pecho y recomendaciones de cómo cuidarte durante esta etapa


Para poder descargaros este vídeo. pinchar en la imagen de Descargar vídeo:
La mejor forma de darle el biberón a tu bebé
Ha llegado el momento de introducir el biberón, aquí encontrarás consejos sobre la mejor manera de dar este paso, cómo preparar su biberón, todo lo que necesitas tener a mano y pequeños trucos para que tu bebé se adapte al biberón.



Para poder descargaros este vídeo. pinchar en la imagen de Descargar vídeo:


Como podréis ver son tres vídeos didácticos y delicados que hablan de la importancia de la hidratación, pero que también ofrecen trucos, consejos útiles y recomendaciones para disfrutar al máximo de estas etapas tan importantes de la vida.

Por eso, os animamos a ver los vídeos y os adjunto contenido que puede ser de vuestro interés ya que destapa que el 80% de la población no sabe qué características debe cumplir un agua apta para la población infantil menor de 2 años, información obtenida a partir del Barómetro de la Hidratación y la Ingesta de Agua de 2009 realizado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y la Sociedad Española de Nefrología.

Además como Font Vella se preocupa por nosotras, en su Web tienen un apartado donde la Presidenta de la Asociación de Matronas responderá a vuestras dudas sobre Embarazo y Lactancia, y el Dr. Vitoria lo hace sobre las dudas con el Biberón ¿a que es genial?
     


 


**¿Conoces a futuras mamas, o a mamas recientes? ¿Quieres ayudarles a que estén bien hidratadas tanto ellas como sus pequeños y con una mineralización correcta? Enséñales estos videos y les estarás ayudando a esto y mucho más, ya que con estos videos conocerán algunos trucos para sentirse mejor.

Con vuestra ayuda, lograremos que el 80% de la población tenga muy claro como tiene que ser el agua ideal tanto para mamas como para los bebes y cuales son los mejores hábitos de hidratación durante el embarazo, la lactancia y para los bebes que toman biberón.


La vida es agua, sin agua no hay vida.

Como ya sabéis, nuestro cuerpo esta formado principalmente por agua, (el agua constituye alrededor del 60% del peso corporal en los hombres y cerca del 50% en las mujeres) de ahi, su importancia para la vida humana. El agua del cuerpo se pierde a través de la orina, la piel (el sudor), la respiración y la defecación, el agua regula nuestra temperatura, lubrica nuestras articulaciones y contribuye de forma decisiva a dar estructura y forma al cuerpo mediante la rigidez que proporciona a los tejidos, debido a que este preciado líquido no es comprimible.

Además, una correcta hidratación contribuye a mantener la piel tersa y joven, ya que la deshidratación aguda o crónica provoca que la piel se arrugue y resquebraje con facilidad. Tanto nuestros músculos, como nuestros órganos, así como la piel, el cabello, las mucosas, etc., necesitan estar hidratados, y cuando esta hidratacion es insuficiente, pueden aparecer problemas de salud (deshidratación, caída del cabello, uñas quebradizas, delgadez, problemas circulatorios, debilidad, disminuye la capacidad del organismo para regular la temperatura, etc.
Es por ello que tenemos que recargar los depósitos de agua de nuestro cuerpo y así lograremos que todo funcione correctamente y evitaremos la aparición de dichos trastornos por falta de líquidos.

No debemos esperar a sentir sed para tomar agua: la boca seca ya es síntoma de deshidratación, y el instinto de beber se pierde con la deshidratación progresiva. Por ello, no hay que confiar en la sed y conviene beber regularmente de 8 a 10 vasos a lo largo del día. Y cuanto más humedad, mayor cantidad de agua ingeriremos.

Todo esto hay que tenerlo en cuenta, al igual que hay que saber que no todas las marcas de agua embotellada son igual de completas y beneficiosas tanto para nosotros como para los mas peques, es ahí donde Font Vella juega un papel importante, puesto que con ella y gracias a su mineralización débil, nos aseguramos que tomamos un agua con la composición adecuada y la cantidad de minerales necesarios para nuestro organismo, lo que se traduce en salud.



RECOMENDACIONES PARA UNA CORRECTA HIDRATACION:

  • Beba de 1,5 a 2 litros diarios de agua, y si es verano y practicas ejercicio, ingiera un aporte extra de líquido sin esperar a que la sed le avise.
  • Las dietas ricas en grasas y proteínas requieren más líquido para eliminar sus restos metabólicos, ya que estos alimentos contienen menos agua que otros productos.
  • El calor, la humedad y el ejercicio físico aumentan notablemente los requerimientos de agua de nuestro organismo.
  • Quienes padecen cálculos de riñón, arenillas o infecciones urinarias deben beber más líquido.
  • Café, alcohol, te y otras bebidas similares son diuréticos e incrementan la eliminación de líquido por la orina. Cuidado con ellos.
  • Infecciones, fiebre, vómitos y diarrea ocasionan una rápida pérdida de líquidos, a la que los ancianos y niños son más sensibles, que hay que reponer de inmediato. Un preparado de farmacia o un suero casero (agua con una pizca de bicarbonato y unas gotas de limón y azúcar) ayudarán a restituir de inmediato el liquido necesario.
  • El envejecimiento va asociado a la desecación, a la pérdida de agua, que afecta a todos los tejidos del organismo, pero especialmente a la piel. Una óptima hidratación desde la infancia ayuda a mantener una piel joven.

  • Visitar Aula de Matronas de Font Vella, os encantara.

    Cada noche duerme peor

    Muchos niños empiezan a tener problemas para dormir justo a partir de los 2 años. ¿Por qué? ¿Cómo podemos solucionarlos?
    Por Patricia Morcillo. Asesora: Mª Jesús Andrés, Psicóloga

    Los trastornos del sueño son muy frecuentes en la infancia, sobre todo entre los 2 y los 5 años, y suelen deberse a situaciones de excitación, miedos y malos hábitos a la hora de acostar al niño.
    Por ello no es extraño que tu hijo, desde hace poco tiempo, se niegue a irse a la cama cuando debe, le cueste más conciliar el sueño o tenga pesadillas.
    A cada causa, su solución
    Veamos cuáles pueden ser las causas de sus trastornos del sueño y las mejores soluciones para erradicarlas:
    • Se resiste a acostarse. Esta oposición se debe a que tu hijo está en plena “edad del no”, un periodo caracterizado por que los niños se niegan a hacer cualquier cosa que les piden los adultos, ya que creen que así reafirman su personalidad. Su negativa a irse a la cama también se debe a que le cuesta cambiar de actividad, y más aún si ello supone pasar del movimiento al reposo y de la compañía a la soledad.
      ¿Qué hacer? Sigue a diario el mismo ritual antes de acostarle y avísale un cuarto de hora antes de que llega la hora de dormir. Así evitas que el tener que dejar de jugar para irse a la cama, que tanto le cuesta, le pille de sopetón.
    • Sufre insomnio. Tal vez esté excitado por algo, o le cueste mucho asumir los cambios, o su hora de acostarse sea poco regular y varíe cada día...
      ¿Qué hacer? Procura llevarle a la cama entre las ocho y media y las nueve de la noche, que es cuando el cerebro está más predispuesto a dormir; dale de cenar temprano, a base de alimentos muy digestivos; evita que realice actividades muy movidas y que vea la tele antes de llevarle a la cama y, salvo en las fechas señaladas, establece una rutina fija de sueño y practícala siempre del mismo modo (báñale, ponle el pijama, dale la cena, ayúdale a lavarse los dientes...). Estos rituales le transmitirán la seguridad que necesita para tolerar la transición de la actividad al reposo. Antes de salir de su cuarto, apaga la luz y acércale su mascota, para que de este modo no se sienta solo.
    • Tiene pesadillas. Seguramente se deban a que el niño está viviendo tantos acontecimientos a lo largo del día, que necesita la noche para procesarlos.
      ¿Qué hacer? Para prevenirlas, procura que durante el día tenga momentos de serenidad y reposo y antes de que se acueste anímale a que te cuente, a su modo, lo que ha hecho durante el día, por si hay algo que le ha impresionado y necesita que tú se lo expliques.
    Si pese a tomar estas medidas, tu hijo se despierta a media noche por culpa de un mal sueño, ve a su cuarto y abrázale. Así volverá a dormirse enseguida.
    Cuándo llevarle al pediatra
    Espera un par de semanas y si tu pequeño sigue teniendo problemas de sueño, pide cita con el pediatra. A su edad necesita dormir de 10 a 12 horas nocturnas, además de otra hora de siesta, y si duerme menos puede acabar sufriendo ansiedad, inapetencia, debilidad...
    A esto se suma que la hormona del crecimiento se segrega durante el sueño, por lo que su desarrollo también puede verse afectado por sus problemas para dormir. Este especialista, que conoce bien a tu hijo, es la persona ideal para ayudarle a descansar más y mejor.
    Ojos con las malas costumbres
    • No dejes encendida la luz de su cuarto (si tiene miedo, da la del pasillo). A oscuras descansará mucho mejor.
    • No te quedes con él hasta que se duerma del todo. Así aprenderá a conciliar el sueño a solas y si se despierta por la noche, podrá volver a dormirse sin reclamarte.
    • No le dejes llorar más de dos minutos sin ir a verle. Cuanto más ansioso se ponga, más le costará dormirse.
    • No le metas en tu cama (luego no le podrás sacar).
    • No le dejes sin siesta con la idea de que caiga rendido por la noche. El cansancio excesivo dificulta el sueño.
    • No le des sedantes ni infusiones relajantes para dormir. El pediatra es el único que puede recetárselos.
    Niños problemas para dormir

    Aficiona a tu hijo a los cuentos

    Estimulan la imaginación, contribuyen al desarrollo del lenguaje y de la memoria, despiertan el interés por la lectura... No dejes que pase un solo día sin leer cuentos con tu hijo. Es un hábito que le hace mucho bien.
    Ester Alonso. Asesor: Agustín Durán Gervilla, psicólogo clínico

    Además de disfrutar explorando, saltando y yendo de aquí para allá, seguro que tu hijo también se lo pasa bien leyendo un cuento contigo.
    Que tenga más o menos interés por la lectura depende, en parte, de sus gustos personales y de su manera de ser, pero también de la forma en que le incites a practicar esta actividad y de los cuentos que elijas para tal fin.
    No te quepa duda de que con un poco de esfuerzo por tu parte, conseguirás que acabe convirtiéndose en un lector empedernido.
    Los cuentos desarrollan la mente del niño
    La mente humana se desarrolla a través de tres procesos fundamentales: observar, escuchar y leer. De los tres, el más amplio y completo es la lectura.
    Tu hijo todavía es muy pequeño para descifrar letras y convertirlas en palabras, en frases, en historias... y necesita tu colaboración para leer. Sin embargo, que le leas y que él vaya viendo el cuento mientras te escucha es un entretenimiento muy positivo, porque le estimula capacidades tan básicas como...
    • La memoria. A base de repetirle sus cuentos favoritos tu hijo ejercitará la retención, una aptitud que le resultará imprescindible durante sus muchos años de estudiante. Cuando acabes, pídele que sea él quien te cuente el cuento a ti, verás la cantidad de detalles que recuerda.
    • La concentración. Tu hijo aguantará un máximo de 10 minutos viendo un cuento. Para ir aumentando su tiempo diario de lectura y que no se aburra, intercala esta actividad con otras como dibujar o bailar.
    • La imaginación. Escuchar historias mientras mira fascinado los dibujos de los cuentos amplía sus conocimientos, a la vez que da alas a su fantasía. Los libros que sólo tienen imágenes son los que más despiertan la creatividad, pues permiten inventar historias una y otra vez.
    • El lenguaje. La lectura ayuda al niño a establecer conexiones mentales que le hacen asociar las palabras con diversos objetos, personas, sentimientos... Además, ver repetidamente las mismas letras y palabras le facilitará la tarea de soltarse a leer.
    Ver cuentos con tu hijo te une más a él
    Leer juntos fortalece vuestra relación, puesto que compartís un momento muy agradable, y favorece el diálogo entre vosotros.
    Dedica cada día unos minutos a esta actividad y llama a este ratito “nuestro momento”. Saber que cuenta con él dará a tu hijo la seguridad que necesita para sobrellevar la situación cuando él está en el colegio y tú tienes trabajo y no podéis estar juntos.
    Los cuentos ideales para el niño de 3 años
    Para favorecer en tu hijo el hábito de la lectura es básico que le ofrezcas cuentos adecuados a su estado madurativo, que no tiene por qué coincidir con su edad. Aun así, los libros ideales para niños de 3 años deben ser ricos en imágenes (les ayudan a fijar la atención y a visualizar lo que están escuchando) y tener un texto breve y fácilmente comprensible, aunque con algunas palabras que los pequeños desconozcan, para aumentar su vocabulario.
    También es recomendable que sean manejables, para que no les dé pereza hojearlos.
    Trucos para que tu hijo ame los cuentos
    • Procura que todos los días te vea leer el periódico, un libro, una revista...
    • Dedica la balda más baja del mueble del salón a sus libros y cuentos. Así podrá cogerlos sin tener que pedírtelos.
    • Jamás le propongas leer cuando esté excitado. Si necesita moverse, centrarse en el cuento le será imposible y lo verá como algo aburrido.
    Aficiona a tu hijo a los cuentos

    Educar en valores ¡Mío! Seis reglas de oro para enseñar al niño a compartir

    Para los niños de dos años, todo les pertenece y lo suyo es suyo y de nadie más. No es egoísmo, sino una fase de su desarrollo. Tienen que aprender a compartir. Te damos seis reglas de oro que siempre funcionan.

    El problema es que el niño de dos años aún no sabe muy bien dónde están los límites.
    Para él, desprenderse del trenecito rojo, la pelota hinchable o el oso de peluche significa perder una parte de él mismo. ¡Imposible hacerlo tan fácilmente!
    Además, a los dos años, lo que no está no existe: por eso le cuesta tanto comprender que las cosas que se prestan vuelven más tarde a su dueño. Y ponerse en el lugar del otro tampoco es su punto fuerte.

    ¿Cómo les enseñamos a compartir con los demás?

    La labor de los padres es ayudar al niño a comprender que prestar no es lo mismo que perder, que algunas cosas son suyas pero otras no, y enseñarle (poco a poco y con paciencia) a ponerse en el lugar de los demás.
    Cuando aparecen otros niños en la vida de nuestro hijo (en el cole, en el parque, con sus primos…), el sentimiento de propiedad cobra todo su sentido y se refuerza.
    Los sermones -«Tienes que compartir», «Debes ser generoso»- no sirven. Lo ideal es aprovechar las situaciones y transformarlas en lecciones prácticas: «Llevas mucho rato jugando con el cubo, ahora le toca a Mario, ¿no crees?».
    Es bueno dejar pasar un tiempo para que sea el propio niño quien ceda su juguete al que espera. Pasado un rato nos encargaremos de que el cubo vaya de vuelta: «Ahora te toca a ti otra vez».
    Ejercer la diplomacia entre dos niños que juegan les ayuda a respetarse y a conocer ciertas reglas, pero ¡ojo!: a veces hay que dejarles resolver solos sus disputas o, simplemente, aceptar su negativa a compartir: cada niño tiene sus pertenencias favoritas a las que se siente emocionalmente ligado y es lógico que las defienda con uñas y dientes.

    ¿Y entre hermanos? Peleas familiares

    Para que no haya trifulcas entre hermanos, el primer paso es garantizar que todos tengan derechos sobre sus cosas. A veces les cuesta compartir porque no se sienten seguros de sus posesiones. Tener en casa juguetes propios (si quieren, los dejan y, si no quieren, no) y juguetes comunes (se comparten por turnos) puede evitar problemas.
    Si las peleas son constantes, se puede recurrir a estrategias como asignar un color a cada niño si se trata de objetos semejantes -la pelota roja para María y la verde para Pablo- o poner una alarma que suene cuando toque intercambiar los juguetes.

    6 reglas de oro para enseñar a tu hijo a ser generoso


    1.- Jugar con otros niños. En la interacción con los demás, el pequeño aprende que a veces hay que ceder, y así se da cuenta de que compartir no es tan malo.
    2.- Dar ejemplo. Ser generosos entre nosotros y verbalizarlo: «Un caramelo para mamá, otro para papá y otro para ti» (luego él repetirá esta escena con otros niños). Acostumbrarnos a negociar y a intercambiar en vez de imponer.
    3.- Expresar lo que siente. Los sentimientos del niño a veces necesitan nuestra traducción: «Sé que estás enfadada porque Eva ha cogido tu lápiz morado, a las dos os encanta ese color, pero puedes pintar con el resto; cuando ella acabe, te lo dejará».
    4.- No criticarle. Recriminarle con calificativos negativos («Eres un egoísta», «Sólo piensas en ti», «Eres un niño muy malo»...) sólo conduce a que la etiqueta y la conducta le acompañen tristemente durante años.
    5.- Distinguir. Dejar claro qué cosas son de todos: el columpio, el sofá, la comida... y qué cosas tienen dueño: las suyas son suyas.
    6.- Respetar sus cosas. Hay ciertas cosas que no querrá dejar a nadie y está en su derecho. Nosotros hacemos lo mismo.
    Por: Violeta Alcocer, psicóloga.

    Psicología infantil Bernabé Tierno: Educar al niño para la amabilidad

    Los padres deben potenciar las buenas acciones de los niños desde bien pequeñitos, para que crezcan siendo personas buenas, generosas, solidarias y entusiastas.

     A comienzos del 2000, daba yo una conferencia en San Sebastián y, al final del coloquio, se me acercó un caballero acompañado de su esposa y de su hijo, que debería de tener unos nueve años. El título de la conferencia era “Educar para la amabilidad”. La mayoría de los asistentes ya se habían marchado y fue entonces cuando se me acercaron para saludarme. Mi pregunta al niño fue ésta: “¿Qué piensas ser de mayor?”. El pequeño, sin dudarlo, me dijo: “Mi padre siempre me dice que lo máximo que puedo ser, y lo que a él le gustaría que yo fuera, es una buena persona”.

    • De inmediato, me di cuenta de que estaba ante unos padres y un hijo excepcionales. Mi respuesta fue de alabanza y de motivación, tanto para los padres como para el propio niño. Sus padres no le exigían que fuera el mejor médico, abogado o empresario, sino, sencillamente, una “buena persona”.

    • Se me quedó bien grabado en mi mente que un padre tuviera la feliz idea de pedir a su hijo, por encima de cualquier otra cosa, ser bueno. Sin dudarlo, le dije al niño: “Que sepas que quien quiere ser bueno, como te sucede a ti, ya es bueno en gran medida”. Me acordé de la conocida frase sobre la bondad de E. P. Beauchene, médico y escritor francés de finales del siglo XVIII : “Proponerse ser bueno es serlo ya”.

    Activar las neuronas de la amabilidad

    • Enseñar a un niño a ser buena persona es facilitar las cosas para que, ya desde la primera infancia, se vayan activando juntas en el niño las neuronas de empatía, de bondad, de respeto hacia los demás, de cordialidad y de amabilidad. Así, se irán formando “redes neuronales” positivas, que faciliten en el futuro joven y adulto las acciones generosas, solidarias y de auténtica bondad.

    • Según nos enseña la psiconeurología, “las neuronas, muchas veces, llegan a formar redes neuronales, tanto positivas como negativas”, lo inteligente es que no permitamos que se “activen juntas” neuronas de maldad, de odio, de egoísmo, de indisciplina y de sentimientos negativos, porque, entonces, toda la personalidad de ese niño quedará invadida de tendencias hacia las acciones negativas. Por el contrario, si activamos las neuronas de bondad, de ilusión, de amabilidad y de hacer el bien, le estamos facilitando las cosas al pequeño para que adquiera hábitos positivos, gratificantes y constructivos.

    • En realidad, educar para la amabilidad no es otra cosa que educar para la empatía, el amor a los demás, la cordialidad, las buenas formas y, en definitiva, para vivir mejor y más en paz con uno mismo y con los demás.

    A lo largo de todo el año 2010, sugiero a los padres y educadores que tengan bien presente reforzar, alentar y potenciar todas las buenas acciones de los niños ya desde la más corta edad.  

     Bernabé Tierno.
    Psicólogo y escritor.

    Los mordiscos de los niños a debate

    El conflicto entre los bebés y los niños pequeños en la escuela infantil acaba de dar una nueva vuelta de tuerca en cuanto a los límites que hay que marcar en el comportamiento infantil. Así, la dirección de una guardería de Alicante, en España, ha decidido negar la entrada al centro a un bebé de 15 meses por morder repetidamente a sus compañeros. La madre, que no puede faltar una semana a su trabajo para estar con su hijo, está dispuesta a tomar las medidas legales oportunas. 
    Los mordiscos de los niños son hoy la pieza angular del debate que se ha desatado entre los que aprueban y desaprueban esta decisión. Al parecer se trata de una medida cautelar para que el niño cambie su conducta. Y es que el mordisco es muy doloroso para el que lo recibe y provoca conflictos sociales, ya que los niños, cuando sufren repetidas agresiones, tienden a marginar al niño que muerde. Pero, ¿por qué lo hacen?

    Morder es una manera rápida de conseguir un juguete o de llamar la atención. El mordisco también lo utilizan por extensión como autodefensa, para llamar la atención o cuando experimentan situaciones que les causan estrés, enfado o frustración, debido al nacimiento de un hermano o cuando se sienten agredidos. Otros niños muerden, sencillamente, por imitación o como resultado de una disciplina excesiva o a consecuencia de su experiencia como testigo o víctima de acciones de violencia física.

    ¿Qué hacer ante los mordiscos de los niños?

    En primer lugar, debemos actuar de forma coordinada y coherente desde distintos frentes. Padres y educadores debemos mostrar firmeza ante los mordiscos del niño porque de nada vale consentirle en casa algo que no está permitido en la escuela. Después, conviene explicar al niño que no se puede hacer daño y si su actitud persiste conviene separarle del grupo y del juego explicándole que no puede hacerlo más. Debe estar separado unos minutos, de 2 a 5 minutos dependiendo de su edad, permitiéndole pensar sobre lo que ha hecho y dándole la oportunidad de pedir disculpas a su compañero para que reconozca su error. 

    No obstante, decirle a un niño que morder no está bien no es suficiente. Es importante mostrarle otras alternativas al mordisco para conseguir lo que quiere como la utilización del lenguaje, perdir las cosas por favor, inculcarles los valores de respeto y tolerancia y prestarles especial atención para que desarrollen una buena autoestima y confianza personal. En cambio, lo que nunca se debe hacer es morder al niño que muerde para demostrarle lo que duele o como forma de castigo, ya que cuando los niños son muy pequeños, no pueden relacionar el dolor que ellos sienten cuando les muerden con el dolor que causan cuando muerden a los demás. Si el niño sigue mordiendo cuando tiene más de tres años es necesario buscar la ayuda de un profesional.
    Marisol Nuevo. Editora de GuiaInfantil.com

    ¿Qué harias si tu hij@ muerde a otros niños?¿Y si es él el mordido???
    ¿Por qué crees que sucede esto?
    Es un tema complicado!!!Nos encantaria saber vuestra opinión acerca de este tema!!!Gracias

    ¿Quién enseña a quién?

    Desde que supe que estaba embarazada, años ha, empecé a imaginar qué tipo de madre quería ser y cómo sería mi relación con mi hijo. Estaba segura de que tendría un niño y así fue. Pensé en todos los viajes que haríamos juntos, los cuentos y los libros que le mostraría, las personas que querría que conociera… En definitiva, me hice un esquema de vida junto a él y pensé en todo lo que quería enseñarle.
    Ahora que mi hijo está conmigo todas esas ideas siguen en pie… pero matizadas. Ahora sé que él tiene su propia personalidad y sus gustos, que desde luego no siempre tienen que ver con los míos, y sus inquietudes particulares. Mi “trabajo” respecto a todo ello se verá reducido a conocer cuáles son sus sueños y animarle a alcanzarlos.
    También me he dado cuenta de que los niños tienen una visión de las cosas muy distinta de la de los adultos. Ellos lo ven todo con una sencillez y un lirismo maravillosos. ¿En qué momento de la vida lo perdemos?
    Estas reflexiones íntimas me han hecho pensar en un viejo cuento, cuyo autor lamento no recordar. El relato en cuestión nos habla de lo mucho que creemos los mayores que tenemos que enseñar a los niños… y lo mucho que en realidad tenemos que aprender de ellos.

    “Un padre quería mostrar a su hijo las penurias que pasan algunas familias y lo afortunados que eran ellos al vivir con tantas comodidades. Para ello le llevó a una vieja granja, donde vivía una familia trabajadora y humilde.
    Al regresar a casa, el padre le pregun­ta a su hijo: ¿Qué te pareció el viaje?
    Y el hijo respondió: Muy bonito, papa
    Padre: ¿Viste lo pobre que puede ser la gente?
    Hijo: Si
    Padre: ¿Y qué aprendiste?
    Hijo: Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cinco. Nosotros tenemos una piscina hasta la mi­tad del jardín y ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la muralla de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, tú y mamá tenéis que trabajar todo el día y casi nunca os veo.
    Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó:

    Gracias papá, por enseñarme lo pobres que somos
    “(Por Sandra Sanchez,redactora de Crecer Feliz)


    Me gustaría que entrarais en el blog de pequesymamis y os leais este pequeño artículo.Os aseguro que no os dejara indiferentes y os hará reflexionar.
    No nos damos cuenta de que nuestros hijos tienen una visión del mundo muy diferente a la nuestra y que aunque no nos demos cuenta ,en multitud de ocasiones, podemos aprender de esos grandes bajitos.
    ¿Te ha ocurrido alguna vez que tu hij@ te ha dado alguna lección que te ha dejado con la boca abierta?

    Psicología infantil Técnica del semáforo para el control emocional

    ¿Has oído hablar de la técnica del semáforo para el control emocional? Es una de las técnicas empleadas para que los niños aprendan a gestionar sus emociones. Te explicamos en qué consiste. 

     Se trata de aplicar el funcionamiento del semáforo para enseñar al niño a que aprenda a gestionar sus emociones negativas. Los niños comprenden a la perfección cómo funciona el semáforo. El rojo indica no pasar, es decir, esperar, el ámbar indica que pronto se podrá pasar, con lo cual puedes empezar a prepararte para dar tus primeros pasos. El verde significa puedes pasar. Si trasladamos estos colores y lo que representan a un ataque de ira o a una rabieta, los niños aprenden a gestionar sus emociones como si de un juego se tratara. Para ello, es necesario asociar los colores del semáforo con las emociones y la conducta:

    ROJO: PARARSE. Cuando no podemos controlar una emoción (sentimos mucha rabia, queremos agredir a alguien, nos ponemos muy nerviosos…) tenemos que pararnos como cuando un coche se encuentra con la luz roja del semáforo.

    AMARILLO: PENSAR. Después de detenerse es el momento de pensar y darse cuenta del problema que se está planteando y de lo que se está sintiendo.

    VERDE: SOLUCIONARLO. Si uno se da tiempo de pensar pueden surgir alternativas o soluciones al conflicto o problema.  Es la hora de elegir la mejor solución.

     Aprender formas de controlarse:

    ¿Cómo enseñarles a controlarse? La respuesta la tienen ellos mismos. Podemos pedir a nuestros hij@s que nos indiquen formas para conseguir calmarse: callarse y pensar, desaparecer de la situación y alejarse... ellos mismos nos indicarán una lista de conductas posibles.

    Una manera de practicar este juego es colocar semáforos en diferentes lugares de la casa. Es una forma de recordarles que siempre podrán utilizar esta técnica cuando se enfaden. Además, a nosotros los adultos, tampoco nos viene nada mal ser conscientes de que hay que detenerse a pensar antes de actuar(MiBebeyyo.com)

     

    ¿Conociais la técnica del semáforo?¿Creeis que puede resultaros útil?¿La pondriais en práctica después de haber leído este artículo?Gracias

    El bebé tiene miedo de quedarse solo!!

    ¿Tu hijo rompe a llorar en cuanto te pierde de vista? ¿No puedes dejarle a solas en su cuna un instante porque se pone a dar gritos? Tranquila, se trata de una etapa un poco agobiante, pero no tardará en superarla con tu ayuda.
    Esther García Pedagoga y psicóloga


    En sus primeros meses tu bebé pasaba durmiendo la mayor parte del día. Ahora, sin embargo, cada vez está más tiempo despierto y a veces te ves obligada a dejarle unos instantes a solas en la cuna o en su parque, lo que le aterra.
    Se debe a que aún no ha adquirido el concepto de la “permanencia del objeto” y cree que lo que pierde de vista, deja de existir.
    Juegos para quitar miedos al bebé
    Hay niños que al primer año ya comprenden que los objetos poseen una existencia, al margen de la relación que tengan con ellos, pero otros no lo logran hasta los 18 meses.
    En cualquier caso, hay dos juegos que si los practicas a diario con tu hijo, además de divertirle, le ayudarán a entender que aunque te vayas y no te vea, volverás. Son éstos:
    • El cucú-tras. Tápate la cara con un pañuelo y a los pocos segundos, descúbrete de nuevo ante tu bebé.
    • ¿Dónde está? Esta vez tienes que esconder debajo de un cojín un juguete con el que esté jugando tu hijo y a continuación, animarle a que levante el cojín para encontrarlo.
    Las primeras veces que realices estos juegos tu pequeño pondrá cara de asombro, pero con el tiempo cambiará su perplejidad por risas de emoción, al comprobar que se cumple lo que sospechaba: que reaparece lo que había desaparecido.
    Además de jugar con tu hijo de esta manera, para que se sienta a gusto estando solo debe comprender que siempre estás velando por él. Y el modo de hacérselo entender es acudiendo a sus reclamos enseguida. 

    Atender a tu hijo no es malcriarle
    Actuar así no va a convertirle en un niño mimado (hasta el año no existe riesgo de malcriarle por atenderle de inmediato), sino que le va a proporcionar la seguridad que necesita para sentirse tranquilo cuando le dejas a solas.
    Al acudir a su llamada le enseñas que puede estar a gusto en la soledad de su cuarto, porque si necesita algo te tendrá de inmediato. íOtro consejo es que te turnes con tu pareja para atenderle: así se sentirá aún más protegido.
    Si tu hijo está entretenido, todo irá mejor
    Cuanto más se aburra tu hijo, más solo se sentirá y más te reclamará llorando. Para evitar esta situación, mete un par de juguetes o tres en su cuna o parque, para que se entretenga con ellos. No le des más al mismo tiempo, porque no se centrará en ninguno en concreto y al dispersar su atención, no jugará con ellos.
    Dos o tres días después, guarda los primeros y cámbiaselos por otros dos o tres nuevos. Verás la ilusión que le hacen y lo mucho que se distrae manipulándolos.
    ¡Qué práctico!
    Tu hijo se encuentra en la etapa ideal para encariñarse con un muñeco que le sirva de mascota. Regálale un peluche blandito, para que pueda abrazarlo y dormir con él sin que se haga daño, y acurrúcalo contra tu pecho de vez en cuando, para que se impregne con tu olor. De esta forma lograrás que tu hijo se sienta acompañado por ti, aunque no estés a su lado, y se hará más independiente.

    ¿Opinas como yo que atender a tu hijo no es malcriarle??
    Puede que a veces no sea lo correcto pero soy incapaz de dejar a mi hija llorando sin ir a abrazarla e intentar calmar su pena!!
    ¿Qué haces cuando tu hij@ llora reclámandote?¿Vas corriendo?¿le dejas llorar?Cuentanos tu experiencia!!Gracias

    Hiperactividad:

    Ayudar a los niños con TDAH

    Por Silvia Cándano, redactora
    Estoy segura de que si nos hicieran una encuesta a las madres, preguntándonos qué deberíamos hacer con un niño hiperactivo y con déficit de atención, la respuesta común de todas sería ésta: ¡ayudarle!
    Lo que me temo es que si ese niño estuviera sentado al lado del nuestro, en clase, nuestra contestación sería muy diferente: cambiarle de sitio. Como madres que somos, es más que comprensible que respondiéramos así: estos niños no pueden parar quietos un minuto, hablan de continuo, se distraen con una mosca, despistan a los demás, no atienden al profesor…
    Es lógico que a las madres nos cueste aceptar a un compañero así para nuestro hijo y la verdad es que si no intervenimos, lo normal será que ninguno de los pequeños aprovechen el curso como deben.
    Para que todo vaya bien creo que en el colegio debemos dejar el asunto en manos del profesor. Si el niño tiene este tipo de problema, él ya estará informado por los padres y por el director del centro y sabrá cómo tratarle: le sentará en una mesa de delante, le pondrá menos ejercicios que al resto –lo importante es que los haga bien–, se dirigirá a él durante las explicaciones para que no se despiste…
    Aclarado esto, creo que a las madres de los compañeros nos toca actuar. ¿Cómo? Evitando darle de lado al salir de clase. Y es que una cosa es que no nos guste que altere a nuestro hijo en el aula y otra muy distinta que no nos esforcemos ni un pelo en facilitarle su adaptación al mundo, que bien que le cuesta.
    Un plan muy sencillo de apoyo al pequeño hiperactivo puede consistir en hacer turnos para que una vez a la semana (el viernes por ejemplo) la madre de un compañero se lo lleve a su casa, con el fin de que juegue con su hijo, y con otro más como mucho, para que así pasen la tarde tranquilamente, en lugar de quedar con muchos de la clase y jugar en grupo (esto le dispersa y le pone más nervioso).
    El segundo paso radica en establecer unas pautas para que no haya conflictos:
    •  Indicar al pequeño hiperactivo no sólo lo que no puede hacer, sino lo que debe hacer: recoger las migas de su merienda, colocar los libros en su estantería después de usarlos… Comprobar que cuentan con él para “asuntos importantes” aumenta su autoestima (lo normal es que al recibir tantas broncas todos los días la tenga bastante mermada).

    • Proponer a los niños entretenimientos que exijan cierto grado de concentración, como el parchís, el ajedrez, las damas… Estos juegos animan a los hiperactivos a superarse y para ello, se esfuerzan cuanto pueden en mantener su atención, lo que hace que se mantengan quietos y sentados durante un rato (bueno, un ratito).

    • Mantener la calma cuando haga algo que no debe y obligarle a enmendar su error, ayudado por su amigo o amigos no hiperactivos. Esta actitud le hará ver que no le rechazan a él, sino a su conducta, y que tiene gente con la que contar.

    • Procurar que en los últimos momentos de la tarde haga algo por lo que elogiarle, para que se vaya a casa con buen sabor de boca y quiera seguir en esta línea.
    Sé que este plan funciona porque en el cole de mi hijo lo hemos probado. ¡Lástima que a las madres se nos ocurriera cuando al pequeño terremoto ya le habían sacado del colegio! En fin…
    Ahora está muy bien y fenomenalmente integrado entre los que fueron sus compañeros y los nuevos de ahora. Ya se sabe, más vale tarde que nunca… Pero os lo cuento por si vosotras aún estáis a tiempo de actuar y de evitar el traslado de algún compañero de vuestro hijo a otro centro, o incluso de un niño de vuestro bloque de vecinos a otro barrio.
    ¡¡¡¡Ayudar a los niños hiperactivos es tarea de todos!!!!


    ¿Conoceis qué el la hiperactividad?¿Cómo hay que actuar?¿Teneis algúno de estos casos cercano a vosotras?
    Nos gustaría conocer vuestra experiencia para saber como actuar correctamente!!Gracias

    DISCIPLINA:Cómo poner límites.

    El fin de la disciplina es el autocontrol. ¿Cómo conseguirlo? La clave está en establecer límites, delicados pero firmes, teniendo en cuenta que el niño sólo los respetará si han sido puestos con amable determinación. 

     Para que los niños los puedan entender y respetar, los límites deben tener algunas características. Veamos cuáles.

    No tienen que ser frecuentes. Hay que reducir los límites y las prohibiciones lo máximo posible. No podemos dejar que el niño coma tumbado en el suelo, pero tampoco agobiarle con constantes recomendaciones y prohibiciones cuando esté sentado en la mesa con los adultos.

    Tienen que ser coherentes. Si le habéis prohibido que lleve por todas las habitaciones de la casa bolsitas de patatas fritas o de palomitas, no podéis, al día siguiente, dejárselo hacer, porque queréis que se quede quieto mientras hacéis una llamada importante. Si os comportáis de esta forma, él no podrá entender si la prohibición anterior sólo era un antojo vuestro o si la victoria conseguida al día siguiente es la lógica realización de un derecho suyo. 


    Tienen que ser respetuosos. Tratad al niño con la misma dignidad y el mismo respeto que tenéis a un adulto. Por ejemplo, nunca quitaríais violentamente el cuchillo de cocina de las manos de un adulto, pensando que se pueda hacer daño. En el caso del niño, por tanto, también le debéis pedir permiso: si no os lo da, después de habérselo quitado de las manos, explicadle por qué lo habéis hecho.

     Para conseguir que nuestros hijos obedezcan hay que marcar de forma muy clara unos límites que no hay que dejar pasar.Pero tenemos que tener mucho cuidado con el ejemplo que les damos nosotros,los padres,ya que no podemos pedir algo que nosotros no hacemos.

    ¿Cómo conseguis que obedezcan vuestros peques?¿Cómo resolveis los conflictos?Gracias por vuestros comentarios.

    "Colecho" por Carlos González

    Una mamá le pregunta al pediatra Carlos González, preocupadísima, qué hacer con su hija que "no puede dormir solita"
    -...Finalmente, la situación ha degenerado y prácticamente dormimos juntos los tres durante toda la noche (ella, mi marido y yo).»

    - Hola. Eso no es degenerar, eso es normalizarse. Los niños pequeños necesitan dormir con su madre. Eso es lo normal. Hacia los tres o cuatro años suelen aceptar el dormir solos si se les pide educadamente (aunque, por supuesto, ellos preferirían seguir durmiendo con su madres hasta los 10 o 12).Es muy importante que aprendan desde pequeñitos a dormir acompañados, porque así es como solemos dormir los adultos. Imagínate que no aprende a dormir con otras personas, y que cuando sea mayor no se quiere acostar con su marido. ¡Sería terrible! ¡No la conseguirías casar! ¡Tendríais que aguantarla en casa toda la vida! (o meterla monja...)De todos modos, si encuentras que tres en la cama es demasiado incómodo, habrá que sacar a alguien. Se puede usar un criterio de antigüedad (que se vaya quien más tiempo lleve durmiendo en tu cama), un criterio de maduración (que se vaya el más maduro), un criterio de espacio (que se vaya el que haga más bulto), un criterio de contaminación sonora (que se vaya el que ronque más fuerte), o un criterio operativo (que se vaya el que menos llore al sacarle de la cama). Me temo que todos los criterios apuntan hacia tu marido... :-)
    Lo de los tres o cuatro años lo baso en experiencia personal, y en haber hablado con otras madres (huy, qué he dicho, si yo no soy una madre... creo que se me está pegando algo) que han practicado el colecho. Me temo que falta por hacer un estudio descriptivo-observacional sobre la duración habitual del colecho en las familias que lo practican.También precisamente por experiencia, en que hay niños que, habiendo dormido solos, es hacia los tres años cuando quieren dormir con su madre. Mi idea personal (sólo una interpretación, probablemente sesgada y basada en datos incompletos) es la siguiente:
    1.- Lo biológicamente normal en nuestra especie, lo que ocurría antes de que las distintas culturas impusieran distintas normas, probablemente era que los niños dormían con su madre hasta los 10 o 12 años, y puede que más. Me baso en que los chimpancés duermen con su madre hasta los 5 (y tienen la pubertad a los 7), y en que no logro imaginarme a un niño de menos de 10 años durmiendo sólo y desnudo en el suelo, bajo las estrellas, y sobreviviendo.
    2.- Vestidos, en una cuna, en una habitación, bajo un techo, evidentemente los niños sí que pueden dormir solos y sobrevivir. El problema es que ellos no lo saben.
    3.- Hacia los 3 o 4 años, los niños empiezan a comprender que, en efecto, no corren ningún peligro durmiendo solos. Si los padres quieren que duerman solos, y se lo dicen con gracia, pueden convencerlos. Digo por experiencia que preferirían dormir acompañados hasta los 10 o 12, porque más o menos hasta esa edad quieren que les hagas mimitos, que les vayas a arropar, o intentan venir a tu cama ocasionalmente, o aparecen de visita el domingo por la mañana... Los de 15, en cambio, creo que no permitirían tales cosas ni pidiéndoselas por favor.Creo que muchos niños que han dormido con su madre desde el principio, hacia los 3 o 4 se sienten lo bastante seguros para dormir solos sin quejarse mucho.
     4.- Este es el punto más polémico, pero también lo creo: pienso que aquellos niños que desde el nacimiento han dormido solos se sienten más inseguros, y que su evolución es precisamente la contraria. Un niño de un año que jamás ha dormido con su madre es incapaz siquiera de imaginar que eso es posible. Nota que le falta algo, pero no sabe el qué. Por eso los libros clásicos de pediatría y puericultura (como el Spock o el mismísimo Nelson) insisten en que «ni una sola noche los admitas en tu cama, porque se acostumbrarán y querrán volver cada noche». ¡Es como descubrir un nuevo mundo de posibilidades! Pero, si no lo ha descubierto antes, hacia los 3 o 4 años probablemente llega a imaginarlo, o a enterarse de alguna manera, y al mismo tiempo tiene más capacidad física para hablar, desplazarse y en definitiva imponer su voluntad. Así que es entonces cuando por fin consigue ir a dormir con sus padres, y luego tardará más en llegar a dormir solo, precisamente porque, al haberle faltado el colecho al principio, se sentirá más inseguro.Desde luego, no es que yo recomiende sacar al niño de la cama a los 3 o 4 años. Como tampoco recomiendo meterlo. Cada familia hará lo que crean conveniente. Lo que quiero es explicar, a aquellas familias que ya lo han metido en su cama (o están pensando hacerlo) que no están haciendo nada malo, que tienen perfecto derecho a seguir así. A quienes preferirían sacar al niño lo antes posible, puedo explicarles que, probablemente, hacia los 3 o 4 años lo conseguirán. Si alguien no ve motivo para sacarlo, y prefiere esperar a que el niño se vaya de puro aburrimiento, también me parece perfecto. Estoy seguro de que todos los niños se irían, tarde o temprano (de esto sí que tengo bibiografía, porque está escrito: «por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne». Eso lo dijo uno que sabía más que Freud, así que no creo que lo discuta nadie :-)Lo de sacar a alguien de la cama, evidentemente era en broma. Nosotros hemos estado la mar de bien tres en la cama, y nadie se tuvo que ir. Lo que pretendo señalar con mi broma es que nuestra sociedad ve perfectamente normal que un adulto de 30 años necesite compañía para dormir, pero no admite que un niño necesite lo mismo. Tanto que los que hablamos de que se vaya el padre lo decimos en broma... pero algunos dicen que se vaya el niño, ¡y lo dicen en serio! Mi mujer me dejó entrar en su cama hace casi 22 años, y todavía no me ha sacado, por lo que le estoy muy agradecido.Por cierto, creo que las necesidades del bebé, la mamá y el papá no son necesariamente incompatibles. Me consta que muchos padres disfrutamos enormemente de esos años en que tenemos niños en la cama. Es algo que más adelante se echa de menos.



    ¿Colecho si?¿Colecho no???¿Cuál es tu opinión acerca de este tema?
    Para unos una locura e incomodidad y para otros un placer y una seguridad.
    ¿y para tí???

    ¿Le llevo a un restaurante?

    Sí, puedes llevarle, pero conviene que antes le des algunas lecciones de comportamiento en sociedad. Así comerá mejor y será una experiencia mucho más agradable para todos.
    Patricia Morcillo. Asesor: Jesús Bernardo García Médico especialista en Nutrición

    Cuando era más pequeño, tu pareja y tú podíais comer en un restaurante mientras él dormía plácidamente en su sillita o permanecía tranquilo, sin dar guerra. Y si tenía hambre, sólo teníais que pedir que os calentaran el biberón. Pero ahora las cosas no son tan fáciles.
    Entrenamiento en casa
    Tu hijo ya no para quieto, gatea, anda o corre y, además, su dieta se ha diversificado. Por eso ya no os resulta tan agradable la perspectiva de pasar unas horas con él comiendo en un restaurante. Para que todo resulte mucho más fácil, debes habituar a tu hijo a una dieta variada y enseñarle a comportarse en la mesa y en los lugares públicos. La experiencia le ayudará en su socialización y además reforzará vuestros lazos afectivos. Lo conseguirás si tienes en cuenta estos aspectos: 
    A partir de 1 año siéntale en su trona y acércalo a la mesa familiar. Comer con vosotros le permitirá observar cómo actuáis: vuestro ejemplo le enseñará a comportarse bien.
    Cuando ya coma con cuchara, dale una para que aprenda a manejarla.
    Déjale comer algunos alimentos con los dedos:  tocar la comida le aporta experiencias sensitivas, le ayuda a conocer y aceptar los alimentos y le entrena en el manejo de los cubiertos.
    Corrígele, límpiale, haz gestos de disgusto si hace algo incorrecto y explícale por qué no te gusta que manche, pero no le riñas ni le castigues.
    Dale raciones adecuadas, no muy grandes, y no le obligues a terminar su plato si no quiere más.
    Es importante que tu pareja y tú le enseñéis modales con el ejemplo: pedid por favor el pan, usad la servilleta, sentaos correctamente…
    Respetad los horarios de comida y disfrutad los alimentos. Hay que crear un ambiente relajado, sin interrupciones, prisas o discusiones. Y apagad la televisión a la hora de comer.


    para que se porte bien...
    Estas mismas pautas debes aplicarlas cuando salgáis a comer fuera. Pero también otras, para que al niño le resulte un poco más fácil portarse bien:
    • Elige un establecimiento que ofrezca tronas, menú infantil y otras facilidades para los más pequeños.
    • Respeta sus horarios para que no llegue hambriento al restaurante.
    • Escoge comida italiana, china o mediterránea antes que otra más exótica o difícil de digerir (mexicana, india...).
    • Si no sabes qué pedir, los platos combinados pueden ser la solución, siempre que sean sanos y equilibrados.
    • Si se eterniza comiendo, anímale con los típicos juegos (hacer el avión, darle de comer con la cantinela “ésta por papá, ésta por mamá…”). No le fuerces ni te enfades, lo importante es que coma algo y que la experiencia sea buena.
    • No permitas que hable a gritos, ni que se levante y corra entre las mesas. Si le cuesta permanecer sentado, lleva algún juguete para que se distraiga mientras los mayores acabáis de comer.
    Y no olvides que tienes que ser constante. Tu hijo es muy receptivo, archiva las pautas de comportamiento de sus padres y llegará el día en que las asumirá como propias. No dejes de insistir, porque los buenos hábitos, igual que ocurre con los malos, se aprenden en la infancia.
    no aptos para el menú infantil
    Tu hijo puede comer casi de todo, pero cuando elijas su menú, ten en cuenta que aún es pronto para darle embutidos, patés, frutos secos, patatas chips, quesos muy curados, ahumados, pescados azules como el salmón, el atún o las sardinas, moluscos como el pulpo y los calamares, fritos cocinados con mucho aceite, guisos con alcohol y chucherías. Estas comidas pueden causarle molestias digestivas o atragantamientos.
    Procura que se acostumbre a comer sano también fuera de casa.


    ¿Salis a comer con vuestros hij@s de restaurante?¿Conseguis que se porten bien?¿Cómo les estreteneis?
    ¿Alguna vez os han dado ganas de salir corriendo?¿Alguna trastada?
    Venga,cuéntanos esas pequeñas aventuras!!!!

    ¿Tu hijo se eterniza comiendo?

    Hay varios motivos por los que tu hijo puede pasarse una eternidad delante de su plato, sin acabar de comer.
    Patricia Morcillo. Asesor: Eugenio López. Psicólogo



    A cada causa, su solución
    Puede que tu hijo tarde tanto en terminar su ración porque se empeña en comer solo. Si es así, déjale que lo haga, también puedes darle una patata frita o una croqueta, para que la sostenga en la mano y le vaya dando mordisquitos mientras tú le ayudas con la comida “de verdad”.
    Si el problema radica en que no le gusta lo que le has puesto, mezcla ese alimento que le desagrada con otros que sí acepta bien, para enmascarar su sabor. Por ejemplo, si odia el pescado, trocéalo, mézclalo con patatas fritas y prepáraselo en tortilla.
    Si rechaza la verdura, utilízala como un ingrediente más de las croquetas. Y si se le resiste la carne, dásela picada y revuelta con los espaguetis, o empanada y partida en tiras.
    Quizá lo que ocurre es que le aburre comer. A su edad es algo muy normal: prefiere estar corriendo y jugando que sentarse a la mesa. Para amenizarle la comida, preséntale sus raciones de forma creativa y divertida.
    Por ejemplo, si le has preparado puré de patata, haz con él una cara: raya una zanahoria y colócala a modo de pelo, pon dos aceitunas sin hueso como si fueran los ojos y, con media rodajita de tomate, dibuja una enorme sonrisa.
    También es buena idea que le compres platos que tengan el fondo decorado: descubrir qué dibujo se esconde debajo de la comida es un buen aliciente para que se apresure (al menos un poco) en terminar lo que le has puesto.
    En ocasiones, el niño se eterniza comiendo para llamar la atención de los padres. Si crees que éste es el caso de tu hijo, intenta averiguar qué le ocurre y procura dedicarle más tiempo diario en exclusiva.
    Es probable que así, a partir de ahora, empiece a comer con más ánimo y rapidez.

    Apaga la televisión
    Lo que no debes hacer es permitir que tu hijo vea la televisión mientras come.
    Una cosa es enseñarle un trabalenguas, recitarle una poesía o cantarle una canción para alegrarle la comida, y otra que le ofrezcas una actividad que le haga olvidarse por completo de que tiene que comer, o todo lo contrario, que le haga comer por inercia.
    Además, si tenéis la tele encendida durante las comidas, él no concebirá estos momentos como una ocasión estupenda para charlar con su padre y contigo y os perderéis las vivencias que ha experimentado a lo largo del día.(Crecer Feliz)


    Hay veces que cuándo un hij@ no come te desesperas y lo peor es que no sabes cual es la causa.
    En este artículo nos dan algunas pistas de esos por qués,aunque imagino que no todas.
    ¿Qué tal come vuestro hij@?¿se lo come todo sin pestañear?¿Es de los que se eternizan delante del plato sin masticar? o ¿de los que no hay manera de que abran la boca?.
    ¿Nos cuentas tu experiencia?Gracias

    El muñeco de apego

    ¿Qué es el muñeco de apego?

    El muñeco de apego, también llamado objeto de apego u objeto transicional, es un objeto material en el cual el bebé deposita cierto afecto. Es aquel muñeco de peluche con el cual se retratan muchas imágenes de bebés durmiendo junto a él. Tiene funciones psicológicas significativas, sobre todo para aprender a dormir solo o en momentos de conflicto, como por ejemplo luego de un berrinche. Este objeto suplanta algunas funciones de la madre cuando no está presente. Es un principio de seguridad y placer para el bebé al cual puede apretar y tener cerca. Además permite crear un área intermedia entre el bebé y otra persona o bien entre sí mismo y el entorno. El objeto transicional es a la vez objetivo y subjetivo. Objetivo porque es un objeto real y subjetivo porque se le transfieren finalidades en el área de la imaginación.

    ¿Por qué adopta el bebé el muñeco de apego?

    El bebé adopta un muñeco de apego cuando comienza a darse cuenta de que es un ser independiente de la madre. Generalmente esto sucede cuando el bebé transcurre la etapa denominada angustia del octavo mes. Es, en cierta medida, un sustituto materno, no definitivo, sino para ciertas ocasiones. El objeto de apego le genera seguridad y compañía al bebé cuando este se encuentra solo. Y es muy importante, por lo dicho anteriormente, a la hora de ir a dormir. Es muy difícil que un bebé que ha optado por tener un muñeco de apego se vaya a dormir sin él.

    ¿En qué beneficia al bebé la adopción del muñeco de apego?

    La adopción del muñeco de apego le da seguridad, comodidad y compañía. Lo ayuda a reconocerse a sí mismo como independiente de los otros seres que lo rodean y es el primer paso para relacionarse con otras personas.

    ¿A qué edad adoptará el bebé el muñeco de apego?

    Con frecuencia, los bebés adoptan los muñecos de apego a partir de los 4 ó 5 meses de vida y, normalmente, la posesión del mismo se extiende hasta los 3 ó 4 años de edad. Sin embargo la mayoría de los bebés lo adoptan a partir de los 8 meses, que es cuando atraviesan la etapa de angustia antes mencionada.

    ¿Qué tipo de muñeco es recomendable?

    Los criterios de elección son incomprensibles, aunque el bebé elegirá aquel muñeco u objeto por el que sienta más afinidad. Es posible que tal vez la textura suave y agradable al tacto, el peso, el olor, la facilidad para manipularlo, sean cosas que el bebé tenga en cuenta a la hora de optar por su compañero de los primeros años de vida. Y si bien los padres pueden estimularlo brindándole varios juguetes y objetos, no le pueden imponer un muñeco en especial, será el bebé el que siempre elija, e incluso cambie, su propio muñeco de apego.

    ¿Debo lavar el muñeco de apego?

    Por lo general se llega a un punto en que el muñeco debe ser higienizado, porque el bebé termina llevándolo consigo a todos lados: a dormir, a jugar, a la guardería, mientras come, etc... Lo ideal sería no lavarlo a fondo y principalmente que el niño no presencie el proceso de lavado. Una de los lazos más fuertes que el bebé desarrolla por el muñeco se da porque es como una parte de él mismo: lo babea, lo arrastra, lo muerde, el muñeco tiene su olor y así lo reconoce como propio.

    ¿Y si mi hijo no adopta un muñeco de apego?

    Que el bebé no adopte un muñeco de apego significa simplemente que no lo necesita. También es normal que el bebé no necesite de un objeto de apego. Es posible que en vez de un muñeco, el bebé adopte ciertas conductas que, en la práctica, reemplazan al muñeco de apego. Un ejemplo de estas ?conductas transicionales? puede ser que se enrule el cabello con un dedo, que se duerma agarrado a la oreja de la madre, que se chupe el dedo, que doble el borde de la sábana, etc...(Artículo recogido en Babysitio)


    Muchos de nuestros hijos adoptan un muñeco de apego ,él cual se convierte en el amigo incondicional de sus vidas.Mi hija desde que nació adoptó un pequeño osito,lo tiene muy desgastado y viejito, pero no quiere otro.Lo lleva con ella a todas partes,sobre todo a la hora de dormir y se ha convertido en parte de nuestra familia.

    ¿Tiene tu pequeñ@ un muñeco de apego?¿cómo es?¿Tiene nombre?.Espero que nos cuentes vuestra experiencia,me encantaría conocerla!!!Gracias

    Hábitos de aseo personal

    A los 4 años, los niños ya son lo bastante “mayores” como para incluir algunos hábitos de higiene personal entre sus rutinas habituales. Acordarse de ellos y llevarlos a cabo es un paso enorme hacia su autonomía.
    Esther García, pedagoga y psicóloga.


    La higiene personal es uno de esos hábitos que ayudan a los niños a ganar autonomía y a sentirse mayores y, por lo tanto, les proporciona un sentimiento de orgullo que eleva su autoestima. Por eso es tan importante que enseñes a tu hijo a realizar su propio aseo (además de para velar por su salud). No conviertas tu ayuda en una rutina y a medida que vaya logrando nuevos objetivos, déjale actuar. Ésta es la única manera de acostumbrarle a asearse solo y de lograr que lo haga todos los días.
    EL PELO, LA CARA, LOS DIENTES...
    Los hábitos de higiene personal que debe aprender a su edad son...
    • Lavarse las manos después de ir al baño, antes de las comidas y siempre que las tenga sucias.
    • Peinarse solo. Si es una niña y tiene el pelo largo, es evidente que aún necesitará que la ayudes.
    • Enjabonarse el cuerpo durante el baño. Si le enseñas a hacerlo siempre en el mismo orden, no se olvidará de ninguna parte. Por ahora, tendrás que seguir lavándole el pelo.
    • Limpiarse después de hacer pis (todavía tendrás que intervenir cuando haga caca)
    •  
    CONSTANCIA Y REPETICIÓN
    Para favorecer que tu pequeño adquiera entre sus rutinas diarias la del aseo personal no basta con explicarle que debe lavarse todos los días para estar limpio y sano, además debes proporcionarle continuidad, ser constante y repetirle muy a menudo lo que debe hacer.
    Ármate de paciencia y si se le olvida algo recuérdaselo, pero sin enfadarte ni regañarle. Los hábitos no se adquieren en dos días.
    Apelar a su deseo de ser como tú también suele dar muy buen resultado. No hay duda de que a través de tu ejemplo puedes mostrar a tu hijo la manera correcta de lavarse la cara o de peinarse (poneros los dos frente al espejo y que trate de repetir lo que tú haces es un sistema tan divertido como eficaz), pero si además verbalizas en alto tus rutinas y especificas claramente para qué sirven (“voy a lavarme los dientes, para que no se me piquen”), aprenderá a ser limpio mucho antes.
    A MÁS MOTIVACIÓN, MEJOR PREDISPOSICIÓN
    Si a tu hijo no le gusta lavarse los dientes, compra unas pegatinas y una cartulina y pídele ayuda para pintar en ésta dos columnas, una con las comidas que hace en casa cada día y otra con los días de la semana. Cada vez que se lave los dientes después de comer pondrá una pegatina en el cuadro correspondiente y si en una semana logra rellenar todas las casillas, ganará un premio. Éstos ilusionan aún más cuando se relacionan con el objetivo que hay que cumplir para alcanzarlos, así que uno perfecto en este caso sería ir a la tienda de chuches y argumentarle: “como te lavas los dientes y los tienes muy sanos, puedes comer golosinas de vez en cuando”.

    Tengo una hija de unos dos años y medio y he empezado a quitarle el pañal,enseñarle a lavarse antes y despúes de comer...
    ¿Cómo conseguís vosotras enseñar a vuestros peques?¿Les motivais de alguna forma?¿Premiais sus buenas acciones con algo?Gracias por vuestras opiniones!!

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